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Tratar de contar lo que pasó en una gira sería una tarea casi imposible pues de los millones de detalles que acompañan a los protagonistas, están las consecuencias una vez que la banda retorna a su barrio.
Stoy Ke Trino sacudió como un vendaval 8 países europeos durante 45 días.
25 conciertos que iluminaron las noches frías y de nieve de varios lugares y donde el sol de una Barcelona hizo bailar a una peña que esperaba justo eso:¡¡¡¡ Fiesta!!!!
Con una actitud punki y un combinado de rumba, ska y rock & roll, la banda de Nou Barris estuvo por encima de lo que los promotores y el público esperaban.
Con el recién editado ¨Sr Guindilla¨, su segundo trabajo que hicieron con la pequeña ayuda de los amigos de O Jarbanzo Negro, SKT se lanzó sin esperar nada a cambio, solo aventura.
Los conciertos fueron muy diferentes el uno del otro, desde una salvaje Hungría o un desenfrenado acústico en Luzern, hasta un tranquilo mediodía en Copenhague apoyando la marcha por el alto a la violencia contra los inmigrantes, con chicos bailando dentro y fuera del escenario, madres con sus bebés y algun transeúnte ocasional, abuelas que enseguida compraban el disco para sus nietos.
También emotivos conciertos como en Höhr, Kiel, o apoyando a Palestina en Milano, fueron sumándose al resultado de la gira que finalizando dejaba un poco de tristeza y la alegría de volver sabiendo que el partido sa había ganado ampliamente.
Muchísimos kilómetros de carretera, a veces por caminos de cabras gracias a un GPS que tenía ganas de hacer turismo, litros de cerveza a veces caliente para lo cual se usaba de refrigeradora la misma camioneta aparcada durante la noche, kilos de embutidos ya que bolillos o croissants no son el típico desayuno noreuropeo. Las comidas sí dejaban un sabor especial, platos típicos de diferentes lugares (incluyendo los famosísimos bratwurst) y en días off nada mejor que una paella o un arroz con pollo.
Visitas a ciudades fueron un poco la orden del día aunque a veces no se podía ver mucho, así que en las que se visitaron -que no fueron pocas- se pudo aprovechar el tiempo.
Los lugares de los conciertos variaban desde bares a salas, desde hoyos punks hasta naves espaciales tipo Nostromo, desde centros culturales a cafés art deco, nada quedó sin ver ni tocar ni sacarse alguna foto para el recuerdo de los libros de la buena memoria.
Abundaron frases y conversaciones tontas e interesantes desde la anarquía y el anticapitalismo de algún miembro, a los razonamientos filosóficos de otro:
El frío es psicológico.
Con frío o sin frío, la gira comenzó pero no terminó; la banda dejó el camino señalado y como unos Hansel y Gretel okupas habrá que retornar para recoger las migas dejadas. Fernando Bernardez
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