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Vivimos en un país de excesos y del inconformismo. En pocos años, Cataluña ha experimentado un aumento de aficionados a la rumba tanto o más que de aficionados a cazar setas. Hemos pasado de tener olvidadas personalidades como El Pescadilla o Peret, a vivir una verdadera superpoblación de bandas rumberas. Clubes que antes apostaban en nuevas tendencias lo han dejado todo por la rumba y apostar por la vieja gloria del género.
Es buena tanta fiebre por la rumba? La respuesta es inmediata: Si!. Y es que cuando las aguas bajan crecidas el mismo río se encarga de tirar fuera de los excedentes y las malezas. Gertrudis son un enorme punto y aparte en este maremágnum rumbero catalán. Su honestidad los aleja de cualquier intento de clase magistral sobre la rumba ni su historia.
No vienen de ninguna familia de tradición rumbera, entraron en el género por la puerta de Pata Negra y Kiko Veneno y han tenido la suerte de nacer y vivir en La Garriga, el epicentro de la revolución musical catalana del 2000. La relación entre Gertrudis y la rumba es sencillamente de respeto. Pero Gertrudis han conseguido en poco tiempo aquello que otros, con un currículum lleno de medallas no han sabido hacer nunca: Convertir sus canciones en materia orgánica popular, dicho de otra manera, concebir su música como algo que tiene que ser propiedad del público a la primera escucha. Gertrudis escriben sus rumbas con las puertas y ventanas de la casa abiertas de par en par para que entres y cojas la que más te guste La base de la cultura popular está en no pensar en el placer del público y nunca en el triunfo personal. La generosidad de los tres chicos de La Garriga no acaba aquí y para celebrar los sedes 500 conciertos y aprovechando que las tenían bien abiertas, tiraron la casa por la ventana. La sala 2 del Razzmatazz de Barcelona fue testigo de cómo Gertrudis son ahora mismo el ejemplo a seguir por los miembros de la renovada rumba catalana. Su aportación la aplaude el público y la valoran los maestros. El 21 de noviembre del 2008 ha quedado marcado en rojo en el calendario de la música catalana, como la noche que Gertrudis y unos amigos como Lichis (La Cabra Mecánica), Gerard Quintana, Xavier Sarriá (Obrin Pas ), Iñaki (Betagarri), Sicus(Sabor de Gracia), Ay, Ay Ay o Los Manolos, Peret Reyes (Papawa), Pablo (Lagarto Amarillo) celebraron la gran fiesta de la nueva rumba. Albert Puig
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