 |
 |
El vértigo a que nos han sometido a los llamados mileuristas todos esos ccompactos y concienzudos chorizos , individuos e instituciones a lo largo de ¡años! y a lo ancho de ¡millones! (ei, de euros) , colocan una máscara tras otra en nuestras caras de idiotas incrédulos (no, si a mi ya me parecía...) al contemplar en los medios y pantallas el empaque, la airada protesta y la muy falsa dignidad de tantos y tantos ilustrísimos chorizos. Y no será porque antes fuesen santos de nuestra devoción, pero ¡hostias! hay que reconocer y rendirles pleitesía por la pureza osada, valiente y combativa que han invertido para ir consiguiendo esos pequeñísimos centenares de miles y millones en una época tan aciaga de crisis en que los centollos, ostras, cigalas, caviares y demás alimentos de primera necesidad y habitual consumo (en especial para milwuristas, desocupados, pensionistas, etc.) no han bajado ni un millar miserable de euros), ni tampoco los mantenimientos de yates, villas, áticos, etc.; ...
¿Y sus caritas irrompibles de curitas, dones, ex honorables, ejecutivos ejecutantes?. No se mueves de los encuadres, ni un pelito, ni una arruguita...¡Ay pobretes moradores de cárceles sin rejas. ni rancho!. ¡Qué chusma esa de garzones, zapateros y demás, que sólo ambicionan transgredir nuestra santa constitución que hace cuarenta años contempla en una mar en calma cómo a todo español le pertenece la LIBERTAD de oportunidades! . O sea, catar picaronamente esos inofensivos pecadillos veniales de desfalcos, hurtos, ocultaciones y silencios que permiten ir configurando esa sociedad (perdón, suciedad) libre, igualitaria, occidental...en fin ahora universal de un armónico sistema planetario.
En los precedents años 1929 y sucesivos, , los magnates (perdón, mangantes) de estos ensayos de del.itos se despeñaban especialmente en U.S.A. rascacielos abajo, o avioneta particular para arriba y ¡hala!, a volar sin paracaídas por asuntos nimios comparados con los “nuestros”: superproducción, atonías de mercado. Ahora, en tierra de euros, ya no. Tras expoliar fuerzas de trabajo, de naturaleza y de modesto capital, nuestros protochorizos, siguen sin inmutatrse su vidilla doméstica o de càrcel ultramoderna , protestan inocencia (¡¡¡), deterioro de muñecas por las esposas (metálicas) o algún empujoncito de ayuda a entrar o salir en campo fílmico. Y nos amenazan con abogados, desmentidos, airados insultos...
¡Ahhh, qué tiempos estos! con la de espacio aéreo sin aún urbanizar donde podrían probar aquellos añorados saltos neoyorquinos de 1919!
¡Comparte RadioChango!
|
 |
 |