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Ayer Ein El Helweh se convirtio en un autentico campo de batalla. Las metralletas M16 pudierón competir libremente frente a los Kalashnikov rusos atemorizando a las mas 30.000 personas, incluido yo, que vivimos en la parte de la "calle de arriba" del campo.
No se sabe bien como comenzo la matanza pero el resultado global ha sido de 5 muertos de dos fuerzas extremistas islamicas: Yong De Shaam y Oospel las cuales prometen vengaza. Esta tarde han enterrado a dos de los muertos fuera del campo, lo que se entiende como una tregua al conflicto interno que este campo mantiene desde hace algo mas de diez años entre las fuerzas islamicas citadas (que hacen que Hamas aparezca como una fuerza moderada) y algunos grupos descontrolados de Al Fatah, organización que quiere borrar cualquier seña de identidad islamica del campo.
Según me cuentan mis protectores, acompañantes y amigos, mesualmente en este campo mueren en tiroteos alrededor de entre 5 y 6 personas pero rara vez a lo largo del año se da una cifra similar en un día. Ayer tuve la desgracia de vivir en primera persona esta situación e incluso por primera vez en mi vida, vi morir a dos personas de manera violenta practicamente delante de mi.
A la casa donde me alojo, que se encuentra justo en el corazon donde a lo largo del mes que llevo aqui se vienen sucediendo tiroteos y explosiones nocturnas, despues del primer muerto, se presentaron miembros de una de las milicias para que recojiera mis cosas y llevarme a un sitio que aparentemente debia de ser mas seguro.
Cruzamos la calle y nos adentramos por las obras de la nueva parte del Hospital Human Call y nos presentamos en el hall del hospital. En esos momentos llegaba otro herido de bala en estado agonizante y que en el mismo hall falleció. Mi acompañante, un joven armado con un kalasnikov, recibio ordenes del que debia de ser un mando militar superior, de que me tenian que sacar por razones de seguridad del campo y justo cuando ibamos a salir del hospital por la misma puerta que habiamos entrado se presentarón dentro del Hospital a modo de allanamiento dos de los jefes de Oospel, una de las facciones islamicas, al cual el muerto pertenecia, que cerrarón el Hospital a cal y canto y nos impedian salir a unos y entrar a otros....estos momentos fueron de angustia y los resolvimos aprovechando un descuido de ellos para salir silenciosamente por donde habiamos entrado.
Rapidamente me buscarón un taxi y me acompalarón hasta la corniche donde me alojarón en un hotel frente a la ciudadela para pasar allí la noche y ver que acontecia. Tres muertos mas y no se cuantos heridos.
El suceso, la militarización de la zona en la que me encuentro por parte de las milicias, la sed de sangre de algunos jovenes que rapidamente buscaban a quien y a donde disparar me dejo una sensación amarga.
Es dificil expresar todo lo sentido o vivido ayer por lo rapido que sucedio todo. Aqui la gente esta acostumbrada a este ritmo de enfrentamientos, a ver muertos, a sufrirlos y a llorarlos. La gente tambien esta cansada de esta situación pero sin duda pocos ponen el empeño de resolverla y los que lo intentan, se encuentran en mas absoluta soledad. Esta mañana volví al campo previa llamada de seguridad donde en la actualidad sigo.
Con mi visita al campo, tambien ha coincidido la visita de un cura de Caritas en España que colaboran con el Centro de Solidaridad Social y hoy, que por razones de seguridad, no nos podiamos mover de la casa que nos han buscado para estar, hemos comentado la situacion de violencia que aqui se vive llegando a diversas conclusiones.
- La cantidad de armas que hay en el campo no son frutos de los acuerdos entre la OLP y el gobierno libanes. Las armas nuevas que los grupos islamicos tienen están financiadas por alguien que no quiere que los campos se desarrollen y vivan una situación de normalidad.
- El poco control sobre las armas, los sucesos que se dan y las dificultades para organizar las estructuras militares de los partidos aqui representados como milicias de autodefensa y de guardar las armas en un cajon para evitar otro suceso como Narh El Nared, tienen la oposición como denominador común de varios grupos descontrolados de Al Fatah a las ordenes de personas externas al campo y de los grupos islamicos mas extremistas financiados presumiblemente por los grupos sunies libaneses, saudies y posiblemente conexiones o beneplacitos estadounidenses.
- La situación de "guerra permanente" impide tener la conciencia del medio-largo plazo por lo que intentar desarrollar actividades encaminadas a la empoderización de la sociedad y la creacion de estructuras democraticas representativas dentro del campo son mision imposible para los que a pesar de toda esta situación, día a día lo intentan en este campo de alrededor de 100.000 refugiados.
- El trabajo en la linea anteriormente citada supondria con el tiempo la creación de grupos de presión en la busqueda de derechos que legitimamente les corresponde como refugiados y por extensión, de la busqueda del retorno a Palestina.
Por lo tanto, analizando la vida del día a día en Ein El Helweh podriamos concluir que aún estando cansada la gente de sufrimiento y muerte y aún teniendo voluntad de aprender y salir de su situación, hay poderes facticos muy poderosos que jamas lo tolerarán y aprovecharán a las capas mas bajas de la sociedad como mercenarios, (cosa que sucede en la actualidad ya que son los que mas armas tienen y no responden ante nadie), para generar los problemas y conflictos que impidan a la sociedad madurar hacia una organización y soberania dentro de esta pequeña Palestina. Los nombres mas comunes de escuchar dentro de los posibles agentes externos que financian las armas de estos mercenarios son Israel, Arabia Saudi, Iran, Estados Unidos y las organizaciones sunies afines a Hariri abiertamente pro-occidentales.....
Y en medio de todo este kaos nos encontramos este pequeño investigador de nombre Manuel y el cura Francec de Caritas Menorca que hoy a tenido que suspender su agenda por razones de seguridad....
Mientras escribo estas lineas suenan por la calle los tambores que honran a un novio que contraera mañana matimonio con una joven palestina.
El día a día sigue; mientras unos lloran a sus muertos otros siguen con sus planes de vida celebrando.
Esto es la pequeña Palestina que representa Ein El Helweh.
Desde el campo de refugiados de Ein El Helweh,
Manuel Tapial.
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